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Emigrantes, fuga de cerebros y mano de obra barata

EuroNews ES
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April 08, 2014 AT 9:37 AM
Bienvenidos a Bucarest, Rumanía donde Real Economy analiza el mercado único y el debate candente sobre una Europa en movimiento. En este programa, el Comisario europeo Lazlo Andor responderá sobre el delicado tema de la libre circulación de personas en Europa. En el Reino Unido, centro de la polémica, recogemos el testimonio de emigrantes de Europa oriental y estudiaremos el interés que tiene hacer negocios con los nuevos Estados miembros de Europa de Este. Después de veinte años de comercio único se da por hecho el concepto de libre circulación. Pero puede ser útil recordar sus principios que tratan de asegurar la prosperidad, no sólo de las empresas, sino también de las personas. El mercado único europeo se basa en la abolición de barreras. Garantiza la libertad de movimiento: hoy en día, un 2,8 % de los europeos son inmigrantes venidos de otros países de la Unión. La mayoría está en edad de trabajar, pero hay una minoría de personas inactivas como estudiantes y jubilados. El mercado único representa también la libre circulación de bienes, servicios y capitales, facilidades que hacen incrementar el PIB europeo del 2 al 3 %. Esas libertades y la ausencia de obstáculos al comercio estimulan las exportaciones y la inversión extranjera lo que tienen ventajas en términos de costes y de competencia. Las empresas disponen de un mercado potencial de 500 millones de consumidores. Es el mayor bloque comercial del mundo y representa el 20% del PIB mundial. Este marco hace a las empresas más competitivas y les permite contratar mano de obra cualificada en toda Europa. Pero aún quedan trabas, obstáculos administrativos y una insuficiente aplicación de la legislación. La crisis ha provocado un airado debate sobre los inmigrantes que representan más de 14 millones a nivel europeo. ¿Se van de sus países para buscar trabajo o para beneficiarse de los subsidios ? Se habla mucho de rumanos y búlgaros, la mayoría de ellos viven en Italia, España y Alemania. Sólo un 5% reside en Gran Bretaña donde sin embargo hay mayor polémica. Veamos otro punto de vista en este reportaje de Giovanni Maggi. La inmigración en Europa, un debate candente en el Reino Unido. El país ha acogido a 50.000 nuevos emigrantes europeos suplementarios en un año, elevando la cifra anual a más de 209.000. Andrey es uno de ellos. De orígen búlgaro, este jóven altamente cualificado trabaja actualmente entre Londres y Amsterdam, tras una experiencia en Estados Unidos. Él rechaza las ideas preconcebidas sobre sus compatriotas búlgaros y también sobre los rumanos que llegan a Gran Bretaña. Andrey Davtchev es ejecutivo publicitario : “No todo el mundo piensa igual y a menudo los medios de comunicación tienen influencia en la opinión de la gente. Algunos creen que búlgaros y rumanos vienen aquí para aprovecharse de los subsidios y luego volver a sus casas. Pero otros realmente aprecian esta diversidad. Trabajamos duramente y sabe usted, es una oportudidad que da la Unión Europea, y es uno de sus principios fundadores.” “La movilidad de los trabajadores en Europa ha crecido de manera significativa desde 2010, tras experimentar un descenso debido a la crisis. Son los países del sur de Europa los que están padeciendo un auténtico éxodo. Gran parte de los emigrantes en busca de un puesto de trabajo son jóvenes con un alto nivel de estudios. Un fenómeno que provoca problemas en sus países de orígen.” Marco Manacorda, profesor de Economía nos proporciona una información sorprendente respecto a la competencia potencial en el mercado de trabajo que engendra la llegada de emigrantes a un país. “Si observamos los efectos de la emigración de personal cualificado en las posibilidades de empleo de los nativos del país de acogida, al contrario de lo que consideran las teorías económicas, estos últimos no se ven penalizados. El fenómeno, de hecho, sí que pasa factura a los países de orígen, sobre todo si han invertido en la educación.” Londres, por ejemplo, se beneficia de esta fuga de cerebros procedente de Bulgaria. Los países de orígen pueden beneficiarse también cuando esos emigrantes experimentados deciden regresar a sus países Los jóvenes emigrantes envían fondos a sus países de orígen y contribuyen a su crecimiento económico tanto en Rumanía, como en Bulgaria. Las estadísticas muestran también que tienen mayores posibilidades de ser contratados cuando regresan a sus países. En París, en la sede de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) pedimos a László Andor, comisario europeo de trabajo y asuntos sociales, su opinión sobre la puesta en tela de juicio de una de las libertades fundamentales de la Unión. “En la Unión Europea hay un menor equilibrio desde que se integraran los países del Este, en los hay un mayor número de personas que quieren disfrutar de la libertad de circulación. Eso contribuye a superar las disparidades en el mercado europeo de trabajo, en un momento en el que hay una fuerte demanda de mano de obra en países como Alemania o Suecia, respecto a otros en los que hay un alto nivel de desempleo como en Grecia o en España por ejemplo.” No podemos pasar por alto el tema de la inmigración motivada por los subsidios y ayudas sociales. ¿Qué pensar de la preocupación que existe en países como Gran Bretañá o incluso en Alemania? “Si la gente se desplaza de un país a otro, está claro que lo hacen para trabajar. Los subsidios y dispositivos de protección social de los Estados de bienestar apenas cuentan”, considera László Andor, comisario europeo de trabajo y asuntos sociales. “Suecia y Dinamarca tienen niveles de vida mucho más elevados en esa materia, y sin embargo son el Reino Unido y Alemania quienes acogen a la mayoría de emigrantes. En algunos países, existe una diferencia entre la realidad y cómo se percibe la movilidad de los trabajadores respecto al señuelo que pueden representar la prestaciones sociales.” “En caso de que esto constituya un grave problema, los Estados miembros podrán trabajar juntos para eliminar los fallos del sistema que permiten ese tipo de abusos.” ¿Habría que cambiar la legislación, visto que el nivel económico y los sistemas de protección social no son idénticos en todos los países miembros? “Los servicios públicos de empleo podrían comunicar mejor sobre los puestos vacantes. La gente que realmente quiera ir a trabajar a otro país puede de este modo saber, antes de marcharse, a qué tipo de trabajo puede aspirar y en qué condiciones. Debemos dotarnos de cierto nivel de reglamentación o al menos de una coordinación de sistemas de protección social. La Unión debe garantizar el hecho de que si uno se va a trabajar a otro estado miembro, no va a perder parte de su pensión, esto es, que hay una “móvilidad” también a nivel de derechos y cuando uno se jubila, podrá beneficiarse del sistema de jubilación de diferentes países en función del tiempo cotizado en cada país.” ¿Quiere decir que habría que coordinar los sistemas de protección social de todos los Estados miembros? “No necesitamos armonizar los sistemas de protección social. Creo que la financiación disponible en el marco del Fondo Social Europeo es suficiente. Aunque quisiéramos, no podemos ocuparnos del sistema de cada país. La decisión concierne a cada individuo. Las empresas también deberían poder contratar en otros países y no tendría que haber obstáculos para ello.” Vemos a quienes oponen la libertad de circulación de personas a la libertad de circulación de capitales. ¿Cree usted que las empresas son menos personales que la gente? “Hay países con tendencia a ser fuente de emigración y al mismo tiempo reciben capital. Y por supuesto, les preocupa estar dominados por los capitales extranjeros. La gente puede pensar que las inversiones y empresas extranjeras eliminan las posibilidades de su propio país. Por eso hay que situar todo ello en un contexto más amplio. Las disparidades entre los estados miembros serían aún mayores si se prohibieran estas libertades y permanecieran en vigor en otros países. Entonces se crearían dos grupos, con países de primera y de segunda división.” Un régimen fiscal más leve para las empresas (aquí en Rumanía es del 16% contra el 29,5% en Alemania) incita a las empresas a instalarse aquí creando puestos de trabajo. La Unión Europea recibe el 70% de las exportaciones rumanas. Alemania e Italia son sus socios principales. Y las empresas de estos dos países se instalan aquí por la situación clave de Rumanía al borde del Mar Negro, pero también por el bajo coste de la mano de obra. Rumanía se ha convertido a lo largo de los años en una plataforma de internacionalización para la industria italiana. Empresas de todos los sectores han abierto plantas de producción. Es el ejemplo de la empresa Walter Tosto que ya disponía de siete fábricas en Italia. La actividad de esta empresa con 450 trabajadores y un volúmen de negocios de 100 millones de euros, consiste en fabricar grandes piezas para centrales eléctricas. “Esta planta es una de las fábricas más emblemáticas de Rumania desde hace 30 años. Hoy forma parte de un grupo europeo que compite con los gigantes mundiales del sector.” Tosto compró parte de la planta Fecne en Bucarest, hace dos años. Hoy día está en renovación. Aquí se fabrican los componentes para centrales nucleares en Rumanía. “Decidimos invertir en Rumania, cuya mano de obra nos hace ser un poco más competitivos, nos explica Luca Tosto, director ejecutivo. Al trabajar aquí y fabricar diferentes productos de los que hacemos en Italia, proporcionamos un apoyo a las fábricas italianas.” Este es un grupo que exporta sus productos a más de 50 países en todo el mundo. Esta planta rumana fabrica diversos componentes para el mercado estadounidense. Es también clave en el suministro de componentes para el reactor nuclear de fusión ITER, en Francia. De la alta tecnología a la alta costura... Este viaje hacia la industria internacional en Rumanía nos lleva a Buzău, a 100 kilómetros al norte de Bucarest, donde la moda italiana no desfila en las pasarelas, pero sin duda mueve la economía. Martelli Europa tiene un volúmen de negocios de 55 millones de euros anuales y da trabajo a 2.000 personas. Además Rumanía tiene la cercanía geográfica con los proveedores del acabado de este tipo de prendas de moda. Aquí se logra el efecto gastado en los pantalones vaqueros. Igual que en China o en Turquía, cientos de trabajadores rumanos, en su mayoría mujeres hacen los pliegues y la decoloración a mano o con máquinas especialmente diseñadas para ello. La rentabilidad obliga dentro de este proceso industrial, que por lo general se realiza en los mercados laborales más baratos fuera de la UE. La mano de obra de menor coste en Rumanía hace que las empresas puedan instalarse dentro de Europa. Mauro Maria Angelini, es director ejecutivo de esta empresa: “Hay una vuelta al producto físico y concreto, a la economía real y visible. Creo que es un proceso que ya comenzó, la producción va a quedarse en estos países y sin duda volverá también a Italia, porque es parte de nuestra propia cultura.” Eliminar los puntos flacos de su mercado único y adoptar soluciones comunes son las vías para lograr realmente una Europa en movimiento, motor de progreso económico. Gracias por su atención y hasta la próxima.