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Ivanovka, oración y tradición

EuroNews ES
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April 16, 2014 AT 1:09 PM
En 1834, se instalaron los primeros miembros de la comunidad en esta zona. Los creyentes molokanes fueron deportados durante la época zarista por su rechazo a la Iglesia Rusa Ortodoxa. Sus sucesores siguen hablando ruso y han conservado las tradiciones de sus ancestros. Ivanovka, conocido como el pueblo ruso en Azerbaiyán. Aquí se instalaron los descendientes de una secta cristiana ortodoxa deportada por Catalina II, aunque también podemos encontrarlos diseminados por Georgia, Armenia y en los centros urbanos de Turquía. Los molokanes no respetan los días de ayuno fijados por la Iglesia Ortodoxa, bebiendo leche, a esta práctica deben su nombre, “molokan” significa beber en ruso. Matvei Ermolov, residente: “No aceptamos la idea de adorar iconos, solo rezamos a Dios. Catalina II ordenó el exilio de los creyentes molokanes, así comenzó nuestra historia y tuvimos que emigrar a otros países.” En sus casas están proscritas las imágenes, las estatuas, las cruces, los molokanes no se reúnen en templos, para ellos solo la asamblea de creyentes es sagrada. Excepcionalmente, han permitido que una cámara de Euronews grabe esta reunión de fieles. Los mayores se sitúan en el centro, son los presbíteros que velan por la vida espiritual de la comunidad. Matvei Ermolov: “Si tenemos una cuestión o un problema nos dirigimos a ellos y, tras la ceremonia, se reúnen para tratar de buscar una solución.” Cada hogar de Ivanovka está equipado con una vieja estufa rusa pero su uso se reserva para las grandes ocasiones. Hoy, es el cumpleaños de Valentina. Está preparando uno de los platos más apreciados por los molokanes, el “lapsha”, una especie de fideos. Valentina Serebryannikova: “Es un plato típico durante la Pascua, las bodas o, incluso, los funerales, sin ellos la celebración no está completa.” Ivanovka es el único pueblo de Azerbaiyán en el que el trabajo gira en torno a los koljós o granjas comunales. Una reminiscencia de la era soviética que los lugareños se han esforzado en mantener. La privatización de las tierras va contra sus principios. Tras toda una vida labrando la tierra, Ivan Novoseltsev decidió dedicarse a la apicultura. Las flores de Ivanovka, dice, “son únicas”, por eso la miel tiene ese sabor tan rico, “sabe a sueño”, bromea. Ivan Novoseltsev: “Todas estas tierras que ve pertenecen a Ivanovka. Cuando nuestros antepasados ​​vinieron aquí había árboles por todas partes, ellos los arracaron con sus propias manos para cultivar las tierras. Y lo que vemos ahora es el fruto del trabajo de nuestros padres y abuelos “ John llegó hace unos años del Reino Unido y decidió quedarse para siempre. Él y su mujer, Tatiana, han abierto una casa de huéspedes. Los platos que ofrecen son cocinados con ingredientes que ellos mismos cultivan y, si les falta algo, acuden a sus vecinos. John Howarth: “A menudo, recibimos gente que hace un alto en el camino hacia la ruta de la seda, ya sean europeos o asiáticos. Pasan por Ivanovka y se paran aquí, hay gente de todas las nacionalidades.” Anastasia y Vasili Koylovtsev se muestran orgullosos de sus tradiciones y les gusta hablar de sus costumbres a las gentes que visitan Ivanovka. Toda la ropa del hogar está hecha a la manera de los primeros molokanes. Anastasia Kozlovtsev: “Este es mi ajuar de cuando me casé en 1955. Tenía 17 años cuando hice este bordado, el primero que bordé como mujer casada.” Hoy celebran sus 58 años de matrimonio, toda una vida consagrados al trabajo, a la oración y a la vida en comunidad. Galina Polonskaya, Euronews: “No muy lejos de aquí encontramos otra localidad, famosa por su hospitalidad. Sus gentes, los udíes, son uno de los pueblos más antiguos del Cáucaso Oriental. Heródoto habló de ellos en su famosa “Historia”. Y del siglo V hasta nuestros días, ¿cómo ha cambiado la vida de los udíes?, lo vemos en nuestro próximo capítulo de Azeri life.”