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Por una Copa del Mundo de fútbol sin violencia

EuroNews ES
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December 10, 2013 AT 1:22 PM
Brasil necesita un giro de 180º para ofrecer al mundo el mejor Mundial de la historia. Las últimas muestras de violencia entre aficionados brasileños, en un partido de liga, han vuelto a sacar a la luz las miserias del “deporte rey”. La barbarie de los hinchas, que protagonizaron uno de los espectáculos más bochornosos de los últimos tiempos, unida a las diferentes muestras de caos y revueltas que se producen en Brasil, desde hace algunos meses, ponen en juego la credibilidad de la “gran nación sudamericana”. Pero el mensaje de las autoridades, en este caso deportivas, es muy claro. Como anuncia Andrei Rodrigues, secretario especial de seguridad para grandes eventos, “durante los partidos de la Copa del Mundo de fútbol se pondrá en práctica el dispositivo que se empleó en la Copa de Confederaciones. Un dispositivo que contempla toda una dinámica, una serie de preparativos, de planes y de evaluación de riesgos, que posibilita un escenario propicio para evitar que se produzca cualquier tipo de incidente”, afirma. Controlar la violencia en las gradas y proporcionar seguridad a quienes asistan a ver “in situ” la fase final de la Copa del Mundo no parece tarea fácil para el gobierno local. Por ello, son muchas las “voces autorizadas” que echan una mano a los gobernantes con mensajes de apoyo, y a la vez, de advertencia para que la violencia no gane el partido al fútbol, en los estadios. “Tenemos que pensar que, en el Mundial, no viviremos episodios como el del domingo”, declara Marta. “Espero que se tomen las medidas necesarias para que esto no vuelva a ocurrir”, añade la futbolista internacional brasileña. La revuelta en las calles para protestar por los precios del transporte público, la “guerra” contra la delincuencia, el descontento general de una parte de la población que ve indigno el enorme desembolso del país para un evento efímero, el retraso en las obras de algunos estadios... éstos y otros asuntos marcan la agenda de un país que tiene apenas 6 meses para encontrar solución a “sus” problemas.